En los últimos años, proliferan en internet anuncios con promesas de suplementos ‘para la memoria, ejercicios milagro y soluciones rápidas’.
Según una encuesta de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) de 2021, 4 de cada 10 españoles los toma. Sin embargo, la ciencia muestra que cuidar el cerebro depende más de hábitos diarios que de productos caros.
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¡El ejercicio físico también protege tu cerebro!
La doctora Lucía Vidorreta Ballesteros, especialista en neurología del Hospital Quirónsalud San José enumera los principales cuidados que ayudan a preservar la función cognitiva. Son hábitos saludables para el cerebro y han sido validados por la Ciencia:
- dormir bien,
- realizar ejercicio físico de forma habitual,
- aprender cosas nuevas,
- interaccionar socialmente
- o cuidar la alimentación.

Dormir bien es esencial para la salud cerebral
Durante el sueño se consolidan recuerdos, se eliminan desechos metabólicos y se regula la función emocional.
Hay estudios (Xie et al., 2013) que concluyen que dormir poco y mal de forma crónica se asocia a peor memoria y mayor riesgo neurológico.
El ejercicio físico protege el cerebro
La actividad física regular:
- mejora el flujo sanguíneo cerebral,
- estimula la neurogénesis
- y reduce el riesgo de deterioro cognitivo y demencia.
Estudios poblacionales demuestran que el ejercicio es uno de los factores neuroprotectores más potentes conocidos (Erickson et al., 2011). De hecho, caminar a buen ritmo ya aporta beneficios.

Importancia de la estimulación cognitiva
El cerebro se fortalece con el aprendizaje desafiante: idiomas, música, nuevas habilidades o cambios de rutina.
La novedad estimula la plasticidad cerebral más que repetir tareas conocidas (Park & Reuter-Lorenz, 2009).
Las relaciones sociales también protegen el cerebro
La interacción social activa múltiples redes cerebrales y reduce el estrés. La soledad, en cambio, se asocia a mayor riesgo de deterioro cognitivo (Holt-Lunstad et al., 2015).
La alimentación es importante, pero no hace milagros
No existen alimentos mágicos, pero sí patrones saludables:
- una dieta variada,
- con abundantes frutas, verduras y pescados,
- evitando ultraprocesados
- y dulce en exceso.
Los suplementos solo son útiles si hay déficits demostrados.

¡Cuidado con las pastillas para la memoria!
La Ciencia no respalda la ingesta de pastillas «para la memoria» sin indicación médica, la práctica de juegos aislados sin cambios de estilo de vida o la adopción de soluciones rápidas sin constancia.
«La ciencia nos demuestra que el cerebro se cuida con hábitos, no con modas, que pequeños cambios sostenidos en el tiempo tienen gran impacto y que nunca es tarde para empezar a cuidar tu cerebro…
… El cerebro cambia durante toda la vida, y eso es una buena noticia. Unos hábitos saludables, estimulación cognitiva y revisiones preventivas con Neurología, ayudan a preservarlo«, concluye la Dra. Vidorreta.



